jueves, 4 de diciembre de 2014

EL MENDIGO Y EL REY



Erase una vez un hombre que estaba sentado en las calles de una ciudad, pidiendo limosna a todos los que pasaban. Al ver acercarse desde lejos al rey, pensó que éste se apiadaría de él.

Por eso al tenerlo cerca le dijo : Su Majestad  ¿ Me podría regalar una moneda ?  Su sorpresa fue mayúscula cuando el monarca, mirándolo fijamente le respondió :"Y tú ¿ que me darás ?, piesa que soy tu señor". 

El mendigo que no sabía como reaccionar ante pregunta tan inesperada le respondió : "Pero Majestad,  yo no poseo nada que ofreceros", "Algo tendrás, busca en tu bolsa" le dijo el rey.  Enfadado el mendigo empezó a hurgar entre sus escasas pertenencias  y encontró un pedazo de pan, una manzana y cuatro garbanzos. Pensó que dárselo todo era demasiado, así que sólole ofreció los garbanzos.

El rey le entregó 4 monedas de oro, una por cada garbanzo. Viendo el pordiosero que aquello era un buen negocio, le dijo al monarca: "Espere espere , Majestad, no se vaya, creo que puedo darle algo más. Pero éste rehusó su oferta diciéndole: "Sólo te puedo corresponder a lo que me has dado de corazón". 

Al igual que el mendigo, muchos actúan pensando en lo que recibirán a cambio, pero en la vida la mayor satisfación  vendrá de lo que hagamos sinceramente, desinteresadamente...¡de corazón! sin esperar recompensas. 
   

1 comentarios:

Cecilia dijo...

En nuestros tiempos lo más frecuente es que cuando se hace un favor a alguien, siempre, siempre se espera una recompensa...parece que no puede ser de otro modo, cuando lo ideal sería actuar sin esperar nada a cambio ¡Dificil! sí cierto, pero sería maravilloso el cambio.
Besitos

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