viernes, 2 de marzo de 2012

SIN PALABRAS

Un hombre que regularmente asistía a las reuniones de amigos, sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades. Despues de algunas semanas, un amigo de aquel grupo, decidió visitarlo. Era una noche muy fría. Lo encontró en la casa, sólo, sentado delante de la chimenea donde ardía un fuego brillante y acojedor.

Adivinando la razón de la de  visita de su amigo, le dió la bienvenida, lo condujo a un cómodo sillón cerca de la chimenea y  quedó quieto esperando. Se hizo un grave silencio. Los dos hombres solo contemplaban la danza de las llamas.

Al cabo de unos minutos, el amigo  separó cuidadosamente una de las brasas, la más incandescente de todas, empujándola hacia un lado. Volvió a sentarse, permaneciendo silencioso e inmóvil. El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado e inquieto. Al poco rato la llama de la brasa solitaria  disminuyó, y  poco despues se apagó.


En poco tiempo lo que antes era fiesta de color y luz, se había convertido en un pedazo de carbón, negro, frío y muerto, recubierto de una capa de ceniza grisácea. Ninguna palabra  había sido dicha desde el protocolario saludo inicial. Antes de levantarse para marchar arrimó el carbón frío e inutil y lo acercó a las brasas que seguían ardiendo. Inmediatamente volvió a encenderse alimentado por la luz y calor de las otras brasas en torno a él.


Cuando llegó a la puerta, el anfitrión le dijo: Gracias por la visita y por el bellísimo sermón. Regresaré al grupo que tanto bien me hace.

A los miembros de un grupo vale recordarles que forman parte de la llama y que lejos del grupo pierden su brillo. A los amigos hay que recordarles que ellos son los responsables de mantener encendida la llama de la AMISTAD en cada uno de los miembros y promover la unión para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero.        

6 comentarios:

Carlos dijo...

en mi comentario anterior te hablaba de un grupo de amigos, me gusta ser amigo de mis amigos y por eso me gustó este relato, todos debemos procurar estar unidos, no hay nada mejor,y si alguno falla es responsabilidad nuestra hacerlo volver.Muy bueno lo del fuego...pero unas bonitas palabras tambien funcionan.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Muy bueno el relato y sobre todo muy profundo,la amistad hay que cuidarla ,es algo hermoso.Besos..Delia.

Laura María. dijo...

Nadie es imprescindible....pero todos somos necesarios. Cuantos matices encuentro en tu relato.....
Carlos, hola....las palabras están muy bien, pero sin embargo yo encuentro que la presencia es mucho mas cálida. Un saludo a todos.

Remedios dijo...

Me gusta mucho Carlos, tu sentido de la amistad y dice mucho sobre tu personalidad. En el caso de los amigos del relato, se arregló sin palabras...a veces se necesita además el pequeño empujón de una palabra amable .
Un abrazo

Remedios dijo...

Creo que es de las cosas más hermosas: La Amistad, con mayúsculas. Algo que sobrepasa el tiempo y la distancia...¿verdad Delia?
un fuerte abrazo

Remedios dijo...

Muy acertada tu definición Laura Maria, en un grupo "Nadie es imprescindible, pero todos son necesarios" ¡que gran verdad!
Creo que todo ayuda en un caso de un malentendido o un desencuentro, la solución puede llegar por la presencia,por las palabras e incluso por las actitudes.
Un abrazo

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