lunes, 9 de julio de 2012

TARTA SACHER



Si viajais a Viena, la hermosa capital de Austria no podeis dejar de tomar la famosa y conocida en todo el mundo Tarta Sacher o como se llama allí  Sachertorte.

Según la historia, la verdadera Tarta Sacher, fue creada en 1832, por Franz Sacher, un aprendiz de cocina. Al parecer el Canciller del Imperio Austro-húngaro solicitó un postre especial despues de una cena con importantes invitados. Se dió la casualidad que el jefe de cocina se encontraba enfermo y fue el joven Sacher quien atendió el pedido del Canciller, logrando sorprenderle gratamente.

                                                              Hotel Sacher

Con sólo 16 años y mucho que aprender, Franz Sacher obtuvo un éxito rotundo que fué el comienzo de una brillante carrera. En sus 180 años la tarta Sacher conservó su nombre, sus ingredientes y su especial elaboración.

Aunque existen muchas variaciónes, la verdadera tarta es la que se comercializa en el Hotel Sacher , saliendo de su confiteria unas 360.000 tartas al año.


Si tomamos esta tarta en Viena , se sirve acompañada de una crema chantilly y de un indispensable café vienés, logicamente. Es un conjunto verdaderamente delicioso.


La verdadera tarta  Sacher está formada por dos capas de bizcocho de chocolate, separadas por una capa fina de mermelada de albaricoque o  de frambuesa  entre ambas, todo recubierto por una cobertura de chocolate negro glaseado.

Intentaré hacerla en casa. De momento os pasó la receta:
 
RECETA TARTA SACHER 

Batir 130 gr. de mantequilla, con 110 gr. de azúcar impalpable (glass), agregar 6 yemas de huevo, una a una, y 130 gr. chocolate derretido, batiendo hasta que esté todo bien incorporado.

Batir las 6 claras de huevo con 130 gr. de azúcar hasta que la masa esté bien firme.  Mezclar con la preparación anterior. Agregar 130 gr. de harina, despacio y en pequeñas cantidades. Verter en un molde, con papel vegetal y meterlo en el horno precalentado a 170 º, durante 30 ó 40 minutos.

Dejarlo enfriar, desmoldarlo y dividirlo con un cuchillo afilado por la mitad y rellenarlo con  mermelada de albaricoque o frambuesa.
Cubrirlo con baño de chocolate

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Merienda en el Hotel Sacher, hace ya unos años. Café vienes, tarta Sacher y la mejor compañía...Y Viena, impresionante ciudad...Inolvidable viaje.

Remedios dijo...

Viena es una ciudad llena de encantos, uno de ellos, sin duda es la merienda en el Hotel Sacher,y si es en buena compañía mucho mejor...el paseo en barco por el Danubio, escuchando música clásica, como el vals "Danubio azul" es una encantadora sensación de vivir un sueño pero Viena es mucho más...
Gracias Anónimo. Un abrazo

Anónimo dijo...

Seguro que es un sueño.....espero algun dia poder vivirlo...mientras tanto será una ilusión ...........pero la tarta Sacher va a ser una realidad un dia de estos ....porque con la pinta que tiene y lo que me gusta el chocolate no me la pierdo...gracias...Bikos...Ángeles.

Lucía dijo...

Tal como lo describes, no sé si me apetece más la tarta sacher o el viaje a Viena. De momento haré como Angeles, probaré a hacer la tarta y el viaje pendiente para la primera escapada.
Un placer visitar tu blog.

Remedios Toimil dijo...

Bien pensado Angeles, primero empezar por lo que tenemos más a mano, y despues los sueños y las ilusiones, que llenan la vida de alegría. ¡Ah! y si vas a ir algún día...me apunto a acompañarte ¡Ja,Ja!
Bicos

Remedios dijo...

Me parece estupendo, Lucía,Y no dejes se aprovechar una escapada para visitar Viena, la ciudad de más de 150 palacios, el recuerdo de la emperatriz Isabel ( la inolvidable Sisi)en algunos de ellos,la cuna de grandes compositores de música clásica como Strauss y Mozart...merece la pena.
un abrazo

Publicar un comentario