viernes, 20 de febrero de 2015

EL LEÓN Y SUS CONSEJEROS




El león que nunca se había distinguido por su buen carácter, aquel día tenía un día malo. Iba paseando por la selva buscando comida cuando se cruzó con una mofeta pendenciera que fanfarroneaba de que nunca había perdido ni una sola pelea con cualquier animal por peligroso que fuera.

Tras intercambiar dos o tres frases, el león y la mofeta perdieron la paciencia y se enzarzaron en una pelea. El león levantó su enorme zarpa y, cuando estaba a punto de asestar un golpe fatal sobre su presa, la mofeta lo roció con su líquido de olor nauseabundo.

El león huyó con el rabo entre piernas y más enfadado que nunca. Despues de pasar varios días vagabundeando por la selva, para ver si el horrible olor desaparecía, al ver que no lo conseguía, decidió pedir consejo a sus animales de confianza.

"Amigo oso, ¿huelo mal?, el oso sospechando que esperaba una respuesta sincera, le dijo : "hueles realmente mal" y el rey de la selva lo degolló.

Llegó el turno de preguntarle al lobo, quien viendo lo anterior, creyendo saber lo que el león quería oir, le susurró al oido: "hueles a rosas". El léo no soportó semejante engaño y se lo zampó.

Sólo quedaba por interrogar el zorro, quien viendo lo sucedido, se excusó :"estoy tan resfriado que no me es posible oler nada. 

Sabia decisión, en algunas ocasiones en que puede resultar peligroso hablar, lo mejor es callar.


2 comentarios:

Ángeles dijo...

Salirse por la tangente de una manera elegante es a veces la mejor solución cuando no sabes hacia donde tirar.......Astuto el zorro....Besiños.

Remedios dijo...

Cuando tienen la fama de astuto, por algo será ¿No crees Angeles? cuantas veces nos vemos en situaciones comprometidas por no tener un poco de astucia, tendremos que aprender del zorro....
Biquiños

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